Páginas vistas en total

14.7.17

Sibaris


Frescos de Sibaris


Navegantes del espacio, en el tiempo.  Evolución. Expansión. Involución. 

Hubo un tiempo lejano en el que los humanos interesábamos a los dioses y su apuesta por nosotros era clara, éramos sus protegidos. 
Reunidos en cónclave en el Parnaso, los dueños del Trueno, del Relámpago, del Septentrión, del Alba y de la Aurora, decidieron en unanimidad dar un empuje a la especie humana su semejanza  que poblaba el planeta Tierra. 
Y decidieron mandar tres emisarios a cruzar sus genes de dioses con mortales mujeres sanas y bellas 


( Einaudi " Los Elementos " )

Y así nació Machupichu, cuna de los hombres-águilas, herederos de dioses, que formaron una civilización de hombres de tez blanca y rubio pelo. Y los dioses les dieron la técnica de trabajar el oro y de crear grandes murallas de piedra perfectamente labrada. Igualmente dejaron marcas de alineaciones con piedras en los desiertos sin lluvias ni vientos de Nazca. Sorprendentes inmensos colibrís, monos y animales de increíble perfección en su desmesurado tamaño….. además de no ser animales de la zona. Y alinearon escondidas bajo tierra grandes esferas de tallada piedra, llave que abre una vez descifrada el camino a las estrellas. 

Y crearon la Atlántida más allá del Non Plus Ultra, en la mar océana, en la actuales islas Canarias. 
Hombres de tez blanca y pelo rubio. Guanches de genes y alma, que llenaron las tierras con hermosísimas mujeres , princesas con nombres de ríos y montañas. Y los dioses les regalaron el dominio del agua, y del fuego. 
Crecieron siendo la envidia de sus vecinos, leyenda viva donde las haya como la Atlántida 

Y al tercer intento crearon Síbaris, a los pies de los Alpes, cercano al Mar Tirreno. Hombres de tez blanca y cabello rubio. Y los dioses les regalaron el gusto por la música y el total dominio y comunicación con los animales 
De esta manera pasaron cientos de años en Machupichu, en la Atlántida y en Síbaris observados de cerca siempre por los dioses. Así, los Sibaritas se recreaban en su perfección, en su amor por lo bello, en la creación musical y la conjunción perfecta con los animales. Hasta los nobles caballos danzaban sobre sus patas traseras en equilibrio inestable, al son de la música, en una perfección entre bella y grotesca 

La enfermedad no llamaba a sus puertas y las riqueza desbordaban sus arcas, así como su rebosante codicia y desprecio a los pueblos vecinos. 
No fueron prudentes 
Y así sus vecinos, reunidos en primavera, al deshielo de las altas montañas que les circundaba, decidieron conquistar Síbaris en cruel guerra declarada. Golpes de espadas en los escudos. Truenos de hierro que rompen la calma, atemoriza las bestias y amedrenta el alma. 
Síbaris se pone en armas. Prestos brillan corazas, yelmos con largos penachos, brillos que ciegan al sol. En dos largas hileras de caballos , centauros armados y bajo lluvia de pétalos son despedidos los hombres de Síbaris dispuestos al enfrentamiento. 
Ruben Darío recitará : " ...Ya llega el cortejo, ya se oyen los claros clarines . La espada se anuncia con vivo reflejo, ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines "
El campo de batalla es la gran meseta: ese será el tablero de juego. Ambos bandos separados por el rio, espada de plata.  El sol toma partido detrás de los pueblos de humanos, justo enfrente de los sibaritas. 
Síbaris avanza en dos interminables hileras golpeando sus armas en sus escudos. Llenan el horizonte de brillos de sol de oro y de hierro 
Los humanos esperan en silencio hasta que las tropas cabalgadas de Síbaris entran en el rio, con el sol en su orto 
Suenan clarines suenan trompetas. Los humanos cantan hermosas canciones que hacen que los pencos, se eleven sobre sus cuartos traseros ante el asombro de sus cabalgaduras blancas de semidioses. Síbaris cae 
Y los caballos siguen en danza grotesca mientras sus jinetes desconcertados apenas pueden moverse con sus armaduras en el agua . 

¡ EL CAOS !

De pronto el cielo se cubre de una nube de certeras saetas que atraviesan el alma. Relampagos de hierro que tiñen los rios de sangre 
Desde su Paraninfo los dioses ven impotentes la masacre 
Síbaris es después tomada, sus riquezas repartidas, sus mujeres violadas y sus hijos serán ya esclavos para su desgracia. 
¡ IRA DE DIOSES ! …que maldicen la especie humana. 

Así los dioses mandan lenguas de fuego sobre la Machu Pichu de los hombres-águilas. 
Y hacen que las aguas se traguen la Atlántida dejando tan sólo las islas Canarias como testimonio de su venganza. 
¡¡¡¡ JAMÁS !!!!! gritan al unísono los dioses. Y de esta manera, el Septentrión se recoge a su helado reino y el Trueno, el Relámpago, la Aurora y el Alba 
Ya sólo queda la leyenda para recuerdo de lo humano, abandonodo para siempre por lo divino

1 comentario:

  1. Cómo me gustan tus relatos,historias y cuentos!!
    LA venganza no es sana,pero si con ello dejaron a las islas Canarias,pues me alegro!!
    Besucos

    ResponderEliminar